Cada quien sus drogas
Hace un tiempo, me compartieron una anécdota que me deja reflexionando.
La persona que me la contó se cuida bastante, y al ver que uno de sus conocidos le entraba a toda clase de substancias, se le hizo fácil decirle que dejara de meterse tanta cosa…
Su conocido no tardó en reaccionar y le dijo que lo dejara en paz, y terminó con la frase:
Cada quien sus drogas
Después de escuchar esto, tuve una nueva perspectiva de muchas situaciones y objetivos que tengo o que veo en los demás.
Se nos hace fácil criticar los hábitos de otras personas, a veces los nuestros propios, sin darnos cuenta que tienen un propósito.
Que tratan de anestesiarnos, que hay algo que nos duele o nos pesa demasiado, pero si nos tomamos nuestra “pastillita” particular, una herida rancia desaparece por momentos, y cuando menos nos damos cuenta ya nos clavamos con nuestra droga.
Hay unas que son evidentes por los daños físicos que generan o porque convencionalmente son criticadas, pero hay otras que son bastante sigilosas e incluso son estimuladas por la gente que nos rodea, debido a los beneficios sociales y materiales que suponen.
Para descifrar una de estas drogas no hay que escarbar muy hondo, sólo hay que revisar la clase de emociones que nos generan o suprimen. Por lo general dejan una especie de remordimiento cuando no se tienen, de manera secreta uno se reprocha no poder soltarla, uno siente que se ha perdido buenos momentos o experiencias por su droga, esta droga genera la ilusión de una satisfacción muy intensa, pero después viene un bajón al no tenerla, y uno necesita cada vez mayores dosis del estimulante o analgésico para no recaer.
Por último si quitas de jalón esta droga, uno pasa un síndrome de abstinencia bastante desagradable, un indicador es una opresión en el pecho que a veces dificulta respirar. Ese sentimiento de vacío es señal de que hay algo que resolver que la droga está encubriendo.
A esta droga se le puede llamar: alcohol, búsqueda de reconocimiento, trabajo compulsivo, necesidad de aprobación, necesidad de una relación que sabemos que nos hace daño…
Tiene diferentes nombres y por lo general no es tan burda como imaginamos, las más peligrosas son las más elegantes, porque pasan desapercibidas.
Todos tenemos nuestras drogas en diferentes versiones y modalidades, con diferentes grados de intensidad, sin embargo, señal de que uno supero su adicción es la capacidad de disfrutar cualquier momento o de sentir satisfacción la mayor parte del tiempo tanto con la actividad o experiencia que adormece, como sin ella, y muchas veces se consigue cuando uno descubre qué es lo que tapa el analgésico para comenzar a curarlo en lugar de anestesiarlo.
Sería padre decir que en lugar de cada quien sus analgésicos, cada quien sus antibióticos, como parte del proceso en el que se pueda suspender la medicación una vez cicatrizada la herida.
Psicólogos y terapia de pareja en línea en la Ciudad de México Distrito Federal, DF, CDMX, Colonia del Valle y Narvarte, Benito Juárez.
Copyright secured by Digiprove © 2018 Arturo Hernández