En marzo leí un libro que me encantó y propone esta idea.

Muchas veces nos dejamos llevar por frases trilladas que escuchamos y repetimos sin cuidado de cómo influyen en nuestro inconsciente, tales como: “el dinero va y viene”, “el dinero no crece en los árboles”, “trabajando, no hay de otra”… pero ésta me parece peculiar:
“EL DINERO NO COMPRA LA FELICIDAD”
La tesis de este libro contradice ese cliché. Según los autores nos clavamos con la idea de tener más dinero en lugar de procurar sacar la mayor felicidad posible de cada dólar (o peso) que gastamos.
Hay 5 reglas que se desarrollan a lo largo del libro para sustentar lo que denominan: “la ciencia del consumo feliz”:
- Compra experiencias mas que cosas.
- Compra tiempo y libertad.
- Vuélvelo una tentación.
- Paga primero consume después.
- Invierte en personas.
1. Compra experiencias mas que cosas:
Este apartado se refiere al remordimiento de comprador compulsivo que tenemos el mayor número de veces que compramos algo material, no obstante esa emoción no surge cuando gastamos en alguna experiencia y saboreamos el recuerdo con el paso del tiempo.
2.Compra tiempo y libertad:
Invertir en que alguien haga las tareas que nos desagradan o en vivir cerca del trabajo son ejemplos de este inciso.
3.Vuélvelo una tentación:
Hay algo que se llama “habituación”, este fenómeno se refiere a que después de vivir una experiencia varias veces, nuestro sistema nervioso se acostumbra, no importa que tan agradable sea. Si nos gusta el chocolate, por ejemplo, pero lo comemos diario, perdemos sensibilidad. Por el contrario, si comemos un chocolate una vez a la semana o al mes, se disfrutará más.
4.Paga primero consume después:
Vivimos en una época en la que podemos adquirir con demasiada facilidad y rapidez casi cualquier cosa que queramos. Es la ventaja de internet y las tarjetas de crédito, pero es la desventaja de disfrutar de la expectativa que genera una experiencia antes de vivirla, se pierde lo que un paciente llama el efecto “mañana de reyes magos.”
5.Invierte en personas:
Satisfechas las necesidades básicas, uno de los placeres que genera el dinero es compartir y cuidar, este capítulo enfatiza la importancia de la libre elección del dador, no se disfruta tanto de dar si es consecuencia de una petición, como si lo es por voluntad propia.
Me gusta la idea de cuestionar ese prejuicio de que el dinero no compra la felicidad, y ver qué existen posibilidades de alegría en los recursos materiales si los manejamos con consciencia.
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Wow, pues si, el dinero si compra felicidad pues da una sensación de paz interior por que si se tiene lo necesario e indispensable se vive tranquilo pues se tiene un respaldo.
La verdad es que el saborear una experiencia de un viaje o una salida a algún lugar es de las cosas mas maravillosas que uno puede hacer.
El compartir con los demás un poco de lo que tienes también da satisfacción, sobretodo cuando es con la familia.
El sentir la libertad de decisión es hermosa y hacer las cosas es aun mejor.
Me gusta esta tesis que has compartido.
Y tú tienes toda la coherencia para hablar del tema Miriam. Sabes muy bien como llevar a la práctica esa propuesta.
¡Saludos!