El muro.
En una plática esta semana apareció el siguiente tópico: “El muro o la pared”
En maratones, además de otras distancias y competencias, hay un momento en el que los corredores pasan por un momento muy amargo:
parece que no hay energía, se siente una especie de electricidad circulando por los músculos, la respiración es dificultosa, llegan a sentirse nauseas, el cuerpo se inunda de un calor incómodo o de escalofríos incontrolables…
y eso ocurre a mitad de la competencia…
a veces en el kilometro 21, a veces en el 30, pero por lo regular falta bastante para terminar.
Entonces hay dos opciones:
1) o te detienes y descansas, lo que implica, que después de unos segundos o minutos de recuperarte sentirás frustración porque te das cuenta de que podías empujarte un poco más, o bien…
2) sufres un poco y persistes, para darte cuenta de que ocurre algo mágico…
LLEGA UN SEGUNDO AIRE, que te permite pasar ese umbral, y de repente todo se vuelve llevadero y controlable. Los malestares señalados desaparecen y puedes acabar la carrera sin lesiones, sin molestias, y con la satisfacción de darte cuenta de que el límite que creías tener no está a un metro, ni a dos metros, sino a kilómetros.
Así que la próxima vez que te encuentres con que alguien te rechaza, te critica, si pierdes dinero, si te enfermas, si crees que te levantaste con el pie izquierdo, o que el error que cometiste es demasiado grave…
EMPÚJATE UN POCO MÁS, SÓLO UN POCO, para darte cuenta de que detrás de esa frontera de frustración, coraje, tristeza o fatiga hay una sorpresa que te aguarda.
Arturo Hernández Vera, especialista en dependencia emocional, infidelidad, celos y resolver ruptura de pareja
Psicólogos y terapia individual y de pareja en el D.F.
artherver@yahoo.com.mx
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