Ayer un paciente me describió con mucha claridad su saboteador interno. La vocecita o vocesota que lo critica y juzga en su interior…

Comentaba que aún con sus 2 metros de altura y con matarse en el gimnasio y con la alimentación, aún con la retroalimentación favorable de gente que lo conocía y de chicas que alababan su cuerpo, el no acababa de creérselo y cada vez que se veía en el espejo su “gordo interior” le decía que seguía eso: gordo.
Creo que todos tenemos un equivalente del “gordo interior”, un ente interno imaginario al que nunca damos gusto por más esfuerzo que hagamos en una o varias áreas.
Ese gordo interior tiene la intención de crecer a partir del dolor y la presión. Sin embargo en ocasiones se ensaña con el maltrato y la humillación.
En contraste, cuando le pregunté a mi paciente que lo inspiraba aún con esas críticas internas, él contestó: “el nuevo guapo”. Este aspecto interno se empezó a desarrollar para compensar el matrato que él solito se infligía y así como el nuevo rico se dedica a derrochar sus flamantes recursos, el nuevo guapo, lo hace con auto aprobación.
Es padre ver que aún en los momentos de mayor autocrítica, también podamos desarrollar mecanismos compensatorios.
¿Cómo le llamarías a tu gord@ interior o a tu nuev@ guap@?
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Mi gorda interior me regala antojos que me hacen comer más para luego decir “ay que gorda estoy”, pero luego me veo en el espejo, en fotos y veo mi peso en la báscula y el hecho que hago ejercicio ya regularmente muestran que he bajado 7 kg y que voy por buen camino.
¡Felididades Sofi!
Entrenate en cacharte cafa vez que te critiques o minimices tus logros, así cada vez será menos estruendosa la voz del gordo interior.
¡Un abrazo!
Gracias, así será! Un saludo cordial para ti!
¡Espero que estés bien Sofi!