Carta de paciente de un psicólogo a la libertad

 

Carta a la libertad

Se fue, así de fácil. Todos los pensamientos anteriores, la dificultad y el miedo con el que pensaba en el adiós se han esfumado. Estoy soltera, triste, vacía tal vez pero estoy tranquila. Lo lastimé, sí, pero él también me lastimó a mí. Llegamos a un punto donde no se podía avanzar más, ni retroceder, sólo rendirse. Y me rendí.

 

Salí de su coche sin despedirme nunca más, dejando todo y lastimándolo. Sin embargo, a la vez que hice eso, corté las cadenas que me detenían siempre, empecé a ver mi vida sin restricciones y me alivié. Fue tanta la frustración en ese momento, tanta la impotencia y el dolor, que en un momento cualquiera, en el que hubiera rogado por seguir con él, en donde hubiera llorado y sufrido, no lo hice. Salí del vehículo, subí las escaleras, voltee atrás. Aún no se había ido. Volteó a verme y después se fue. Subí llorando, con el corazón en el piso, inconsolable pero a la vez consciente de que se había acabado todo lo que había cuidado casi 2 años, perdí a quien amo con todo mi corazón. No, no lo perdí, al menos no ayer, hace mucho cuando por primera vez nos faltamos al respeto, nos dijimos ofensas que no se perdonan y que seguimos jalando como maletas detrás de nuestra relación.

 

Ya no se puede seguir cuando lo único que existe es rencor y traición, falta de confianza y el sentimiento de miedo por perder algo que ya no existe. Él me ayudó, ya que lo único que me ataba a él era la ilusión de que iba a cambiar, que me volvería a decir que soy su amor, me tomaría la mano, me besaría y al fin seríamos felices juntos.

 

Pues no, comenzó a tratarme como si no fuera su novia, me quitó el amor poco a poco y eso me ayudó a entender que él tampoco estaba bien conmigo, que lo que realmente quería él no era mejorar nuestra relación o volver a ser lo que somos sino reprocharme, castigarme por todo lo que yo le hice. Me libré del rechazo, puedo tener amigos, salir, disfrutar mi vida, mi familia y encontrar lo que me gusta, quién soy y qué busco en una relación en un futuro. Soy libre de ser yo, sin máscaras y sin ataduras y tengo la capacidad de hacer todo lo que yo quiera sin pedir permiso, sin esconderme, sin mentir ni traicionar. Ya no quise sufrir y aunque pase este tiempo de luto por mi relación y por lo que pudo haber sido, decido mantenerme firme ante las circunstancias y tomar un día a la vez.

 

Libertad, te acabo de encontrar y por más dolorosa que puedas ser, nunca serás tan dolorosa como el desprecio del ser que amas o las palabras hirientes que matan.

 

Libertad, bienvenida a mi vida, no te vayas nunca más y descuida, no te preocupes, no quiero volver a estar en una relación en la que yo me deshice de mi personalidad por ser y sentirme amada. Es muy cierto lo que dicen que es mejor estar sola que mal acompañada y lo voy a probar por mi misma, mientras sano mi alma, cuerpo y corazón.

Gracias por estar conmigo,

María

Arturo Hernández Vera, especialista en dependencia emocional, infidelidad, celos y resolver ruptura de pareja

Psicólogos y terapia individual y terapia de pareja en el D.F., ahora CDMX.

artherver@yahoo.com.mx

0445530729624

Digiprove sealCopyright secured by Digiprove © 2016 Arturo Hernández

6 comentarios en “Carta de paciente de un psicólogo a la libertad”

  1. Arturo, gracias por compartir ambas cartas.
    Seguro que te ves reflejado en muchas de sus líneas. Entre un poco de saber que siente la persona que narra y que, de eso sientes en momentos similares, permite hacer una introspección que te ayuda a reflexionar.

  2. Valioso aporte. Nadie podrá entender mejor el dolor que quien lo padece y puede lograr dejarlo atrás para después contarlo. Pero más valioso es poder contar con mano amiga, un guía, un compañero de travesía emocional y cómo dice Arturo: en el paciente de ve el reflejo del psicólogo.

    1. Gracias por tu retroalimentación Sebastián. Alguna vez un colega me comentó que el paciente busca al psicólogo que requiere y concuerdo con lo que mencionas acerca de que el reflejo de la terapia y del psicólogo se manifiesta en la persona que vive el servicio.

      ¡Felices fiestas!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *