Agradezco que me duele.

Ayer una paciente me contaba acerca de su culpa y su impotencia…
Lo que más le dolía era que sabía lo que le ocasionaba su dolor, y seguía haciéndolo. Muchas veces escucho esa historia, también la vivo en ocasiones.
Creo que a veces la ignorancia brinda una suerte de alivio que la inteligencia no comparte. Entre más conocimiento exista de una anomalía el nivel de frustración también se eleva.
Muchas veces tenemos el impulso de opinar y sugerir lo que otra persona podría hacer para resolver algo o mejorar su vida… Ese mismo impulso duele mucho cuando uno sabe los cambios que necesita hacer en su vida, pero alguna emoción o el hábito impiden ejecutarlo.
Y entonces se vuelve difícil pedir perdón, ahorrar, administrar, comer bien, dejar una relación que nos lastima, cuidarnos, resolver algún pendiente…
Creo que una manera poco ortodoxa de abordar el conflicto y empezar a resolverlo una vez que se asume la responsabilidad y dejamos de buscar culpables afuera, implica el agradecimiento.
Agradecer.
Es absurdo, pero da una perspectiva diferente. Agradecer el dolor, agradecer la angustia, agradecer la frustración, agradecer la confusión…
Es absurdo, porque nos enseñan a agradecer las cosas “buenas” que nos da la vida. Pero creo que en un momento de desesperación en el que ya se agotaron todas las soluciones prácticas o uno se siente incapacitado para romper un vicio que sabe que lastima, la manera de trascender supone hacer algo diferente.
Por eso propongo agradecer la emoción incómoda.
Sin confundirla con masoquismo o resignación sin sentido.
Creo que agradecer algo que duele, cambia la perspectiva y nos da otro paradigma para empezar a elaborar eso que no hemos podido resolver y nos desgasta.
Así que, la próxima vez que no sepas cómo resolver algo,
la próxima vez que te frustre llegar siempre a la misma situación,
la próxima vez que te preguntes “¿Por qué a mí?”,
Agradece esa emoción. Tu cerebro va a empezar a funcionar de otra manera. Vas a empezara a aceptarte y disminuirá tu conflicto.

“El dolor es un impulso eléctrico.”
Arturo Hernández Vera, especialista en dependencia emocional, infidelidad, celos y resolver ruptura de pareja
Psicólogos y terapia individual y terapia de pareja en el D.F., ahora CDMX.
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Por lo que dices aqui, entiendo que debemos agradecer por ese sufrimiento y crisis pero si queremos salir de ese estado, primero tener conciencia y luego buscar la solución.
Un abrazo
Guillermina
¡Hola Guillermina!
Creo que la gratitud, sobre todo, en un momento incómodo, te da otra perspectiva de las cosas. Y dejar de ver las cosas de la manera en que uno acostumbra, genera consciencia, creo que ahí empieza la solución, o la aceptación, que también supone una solución.
¡Un abrazo de vuelta!
Suena algo absurdo, pero el dicho dice que si no puedes vencer a tu enemigo, únete a él, así que no dudo en que dará resultado…
Saludos
Se lee y suena absurdo Marco…
Y no acaba ahí: Se vive absurdo.
Agradecer algo que duele, es tan ilógico para el cerebro que lo pasma y empieza romperse la inercia cotidiana del mismo sufrimiento.
Es muy clara la relación con reconciliarse y fundirse con el enemigo: el enemigo no se atacará a sí mismo.
!Gracias por tus comentarios!
Suena raro, incluso siento que va en contra de lo que siempre he pensado, para mi es muy difícil aceptar que me estoy equivocando y/o que estoy en una crisis, básicamente porque siento que cuando lo acepto me dejo llevar por ella… Creo que debo intentar sentirme de una forma diferente, solo para variar y probar si me es funcional…
Luchar por controlar o eliminar un sentimiento, puede que permita ganar tiempo, pero lo amplificará.