Del amor y otras adicciones

Así tradujeron al español el título de una película de Anne Hathaway y Jake Gyllenhaal…
El título me parece muy sugerente. Me pone a pensar en una frase muy recurrente de un amigo:
“Cada quien sus drogas.”
Creo que hay adicciones que son muy crudas como el alcohol o la cocaína, pero hay otras más sigilosas como el trabajo, el ejercicio, la pareja.
Entiendo por adicción, una experiencia que nos estabiliza y que sin ella comienza un desequilibrio interno por lo que busca repetir la experiencia para restaurar su armonía, o al menos no desequilibrarse tanto.

Me doy cuenta varias veces en el consultorio cuando escucho a mis pacientes, y me doy más cuenta en el momento en el que pasa algo y me incomoda, que existe en el fondo de nosotros una adicción a las emociones.
Creo que todos somos adictos a nuestras emociones más repetitivas, creo que a un nivel inconsciente, provocamos situaciones que reciclan ciertos estados anímicos específicos. Si hay alegría, armonía, paz, gratitud, como un eje más que menos constante, hay una parte que es adicta a esa alegría, armonía, gratitud o paz…
Por otro lado si hay angustia, impotencia, dolor, culpa, amargura, enojo… Hay una parte que busca y se sintoniza o interpreta experiencias que puedan revivir esos estados en nuestro interior…
Llega a generar frustración que uno se mueve para evitar esas emociones, y parece que entre más esfuerzo se hace para resolver esa angustia o dolor, sólo se amplifica la experiencia. Entre más se trata de controlar o evitar, más fuerte se vuelve…
Si te encuentras en una situación que te hace sentir cada vez más frustración, dolor, sentimiento de vacío, celos… y ya intentaste todo y no baja, una manera en que veo que merma esa emoción incómoda es preguntándose:
“¿por qué soy un adicto a __________?”
Es una pregunta que suena injusta para alguien que sufre, ya que creo que nadie escoge deliberadamente el dolor en esencia, sin embargo, sí creo que a un nivel profundo buscamos esa emoción, por la simple razón de que estamos altamente entrenados en sentirla desde que éramos pequeños.
La próxima vez que sientas algo que te incomoda, y que has sentido muchas veces, pregúntate por qué hay una adicción a eso…
No necesitas encontrar la respuesta de inmediato, sólo tener la pregunta presente, disminuirá tu malestar.
Arturo Hernández Vera, especialista en dependencia emocional, infidelidad, celos y resolver ruptura de pareja
Psicólogos y terapia individual y terapia de pareja en el D.F., ahora CDMX.
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Orale, me gusto mucho, es muy cierto además de proporcionarnos una herramienta de apoyo que nos hará reflexionar, lo mas interesante es ser conciente para aplicarla en el momento exacto!
Sí somos conscientes de nuestros procesos internos, menos conflicto nos van a generar.
¡Gracias Miriam!
Ya antes, había sabido del concepto de “adicción a estados psicológicos no gratos”, cuando lo leí por primera vez me parecía algo ilógico, pero al analizar a conocidos y al repetir yo mismo esquemas similares, me doy cuenta de que es una realidad. Es bueno hacerlo consiente y es bueno, como tu bien lo dices, mantener la pregunta en la mente aún cuando ésta no se ha resuelto.
Gracias por la reflexión.
Hace poco leía un artículo que tenía por título algo así como “Tu cerebro, tu peor enemigo”, en el que se describe que el cerebro está diseñado para establecer patrones y continuidad, razón por la que el cambio es muy doloroso y difícil.
El cerebro se resiste al cambio, una vez que encuentra certidumbre, creo que por eso nuestra adicción a ciertos estados, por la repetición de emociones que nos generan.
¡Un abrazo Marco!
A mi a veces se me complica de manera drástica el poder sentirme mejor o usar la energía negativa que siento por mi misma de una manera positiva y eso me genera mayor ansiedad y es un círculo vicioso… A veces si pienso que yo misma genero esa ansiedad y “soy adicta a ella”…
Todos tenemos nuestras adicciones emocionales y nuestros vicios históricos. El primer paso para resolverlos, es darnos cuenta, a partir de ahí comienza el proceso de curación.
¡Ten muy buen día Soledad!