Cómo se pelea un psicólogo con su novia

Si ganas pierdes, si pierdes, pierdes

Susi me preguntó cuando fue la última vez que jugué ajedrez. Le dije que en la prepa, o sea, hace más de un par de lustros. En el restaurante había un tablero. Lo pedimos, nos lo prestaron y empezamos a jugar.

 

“Tienes suerte de que no me acuerde de que me enseñaron cómo vencer en ajedrez en 10 movimientos.”

 

Me sentía estresado… Me decía: “es sólo un juego”, pero no lo sentía así.

playera de ajedrez y novia
Me gustó esa playera.

Moví un peón blanco, ella movió uno negro…

 

Trataba de no pensar mucho y ver la calle o distraerme, en lugar de seguir atendiendo el juego con seriedad… una de las cosas que recuerdo que nos enseñaron en la maestría fue:

 

Los juegos y dibujos son maneras de dar terapia a niños y adolescentes.

 

Me daba cuenta en ese momento de que en el juego sacamos con mayor nitidez nuestras emociones más primitivas.

 

Apenas habíamos empezado y ya no tenía un alfil, varios peones ni mi reina…

 

Pasó un vendedor de helados con su carrito y pregunto si se podía quedar a ver el juego.

 

“Sí.” Dijimos.

“Hmmm… ¡Pobres blancas!” Dijo para referirse a mi situación.

 

Un rato más y mi rey estaba en jaque.

 

No sé cómo se dieron las cosas, pero a los minutos se invirtieron los papeles, mi rey y un peón vuelto reina contra su rey y una torre.

 

“Amor, creo que esto no es sano, andamos compitiendo mucho, ¿no?” Dijo Susi.

 

Los dos estábamos bastante tensos por un juego de mesa, pero también estábamos bien enganchados sin quererlo soltar. Había dejado de ser un juego y lo tomábamos demasiado personal a nuestra vanidad… Sí, no era sano, pero tampoco sabíamos como terminar la partida. Ninguno quería ceder.

 

Ella puso en palabras lo que yo también pensaba:

 

“No me gusta, porque siento que sí tú ganas me voy a enojar, y si yo gano, tú te vas a enojar.”

 

Un juego era usado como excusa para remover nuestras emociones…

 

No sé cómo fue, que me comí su torre y ella se comió mi reina…

 

Susi empezó a tararear la canción de la película de Rocky.

 

Sólo quedaban los dos reyes… Después de estar moviendo las piezas sin mucho sentido para dos aficionados al ajedrez optamos por un empate. Terminamos bailando en el restaurante un cover con voz femenina de Bésame mucho

 

Creo que el juego fue sabio: ninguno de los dos quería perder.

 

Arturo Hernández Vera, especialista en dependencia emocional, infidelidad, celos y resolver ruptura de pareja

Psicólogos y terapia individual y de pareja en el D.F., ahora CDMX.

artherver@yahoo.com.mx

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2 comentarios en “Cómo se pelea un psicólogo con su novia”

  1. Considero que es lo que pasa en la realidad ninguno quiere perder y nos lastimamos mutuamente sin embargo es más sencillo si lo hablan y llegan a algo en común

    1. El conflcito, no es en esencia malo, si se elabora, puede permitir una relación más sólida, sincera, profunda y generadora de confianza en el otro.

      ¡Gracias por tu punto de vista Miriam!

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