EVR´Y TIME WE SAY GOODBYE I DIE A LITTLE



EVR´Y TIME WE SAY GOODBYE I DIE A LITTLE

La impotencia se traduce en el momento en el que se te humedecen los ojos y surgen ganas de llorar, la boca se te seca y no sabes qué decir porque un nudo en la garanta impide que cualquier cosa se exprese, una opresión en el pecho dificulta la respiración y parece que un gran peso se desploma por todo tu cuerpo, a veces puede haber entumecimiento o algún zumbido en los oídos, o la mirada se puede hacer turbia.

En el mejor de los casos puede salir una risa nerviosa y el afán de retar esa despedida con una valentía artificial que se desintegra en el momento que existe la claridad de que la pérdida va en serio.

Y cuando se pierde algo o a alguien, todas las reacciones enumeradas previamente, y muchas otras que son inefables, se manifiestan en cascada, sin poderse controlar. Es poca la gente que logra disfrutar las cosas, los momentos, las personas y sabe desprenderse de las cosas, los momentos y las personas. Pues vivimos en una cultura voraz que vive acelerada y acumulando, y eso no es bueno, ni malo, es.

Sin embargo, enfocarse en ir rápido y en acumular, sin disfrutar y sin saber soltar repercute en que, en el momento en el que hay un rechazo, un fracaso, una despedida, o a lo mejor ni siquiera eso, y es sólo una percepción de esas situaciones que no son tales, se siente que algo se rompe por dentro, que algo se desbarata, cuando esa persona se va, o cuando no consigues lo que quieres, o cuando enfermas, o cuando pierdes dinero. Y esa cosa que se quiebra por dentro termina por ser una muerte a pedacitos.

Cuando a lo mejor, y es posible, crecer a partir de las despedidas y las pérdidas, si sabes disfrutar lo que tienes y aprendes a soltar y a decir adiós.

Arturo Hernández Vera especialista en dependencia emocional, infidelidad, celos y resolver ruptura de pareja
Psicólogos y terapia individual y de pareja en México D.F. y CDMX, Cólonia del Valle y Narvarte, Delegación Benito Juárez.

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