| ¿Cómo habla tu patito feo? Parte 1 de 2
Imagino que alguna vez leíste o escuchaste el cuento del patito feo. Un animalito que era humillado por sus compañeros o hermanos, al ver que era diferente a los patos que lo rodeaban, y resulta que la vida da muchas vueltas, y el patito, que era en realidad producto de un huevo de cisne perdido en un nido de patos, cuando crece saca el esplendor latente y se vuelve un ejemplar estético de primera categoría ante el asombro de los patos que lo desplazaban.
Así es la metáfora, pero también hay un patito feo en cada uno de nosotros, y ese patito se acompleja, se intimida, se siente poca cosa, indigno, promedio (o subnormal), incapaz de superar un problema, tonto, o desorientado.
El primer problema con el patito feo interior es su virtud: es buenísimo para encontrar las evidencias de sus defectos, tiene lo último en tecnología para descubrir todas sus imperfecciones y cada vez se enfoca más en hallar nuevas precariedades como el mejor de los investigadores, este patito feo tiene varias carreras, posgrados, diplomados, suscripciones a revistas especializadas y concurrencia frecuente en foros que demuestren porque no es lo suficientemente bueno y porque nunca estará a la altura de las circunstancias.
El segundo problema con el patito feo, es que es muy probable que con el paso de los años y la acumulación de experiencias, ya no sea el animalito inerme, inseguro y vulnerable a merced de las burlas de su entorno, sino que es un cisne de diseño perfecto, completito y acabado, que no se la cree.
Más del patito feo en la próxima entrega… |
Arturo Hernández Vera especialista en dependencia emocional, infidelidad, celos y resolver ruptura de pareja
Psicólogos y terapia individual y de pareja en México D.F. y CDMX, Cólonia del Valle y Narvarte, Delegación Benito Juárez.
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