Una vez escuché que una inversión muy profunda en una relación de pareja implica no irte a dormir pelead@, o al menos mostrar la disposición de resolver.

La oradora que compartía esa idea decía algo así como: “Le das un beso en la mejilla y le dices 《Te quiero mucho》, te vas a dormir y al día siguiente resuelves todo con la cabeza más fría”.
Antes de acostarme y al despertar son los momentos en los que soy más sugestionable.
Si ese principio de cerrar un día con intención de armonía con la pareja pretende evitar la acumulación de mala vibra que se vuelva exponencial, ¿Qué tan fundamental puede ser no irme a dormir pelead@ conmigo?
Previo al sueño mis censuras lógicas disminuyen y estaré muy receptivo a cualquier estímulo o sentimiento.
Es una inversión valiosa preguntarme de qué me nutro en esos momentos: ¿preocupación, miedo, inspiración, confianza, resentimiento..?
Los pensamientos que tenga en esos instantes dejarán una sombra que va a contaminar o nutrir un lapso más extendido de lo que mi razón puede anticipar.
Si tengo presente lo vulnerable que será mi susceptibilidad antes de dormir, puedo empezar a ser muy cuidadoso con mis peleas o reconciliaciones internas.
¿Cómo me voy a dormir normalmente?
¿Cómo me iré a dormir hoy?
¿Satisfecho o preocupado?
Copyright secured by Digiprove © 2022 Arturo Hernández