{"id":7582,"date":"2021-10-13T15:19:25","date_gmt":"2021-10-13T21:19:25","guid":{"rendered":"https:\/\/psicologosyterapiadf.com.mx\/blog\/?p=7582"},"modified":"2021-10-17T12:05:35","modified_gmt":"2021-10-17T18:05:35","slug":"la-dieta-del-alma-de-marianne-williamson","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/psicologosyterapiadf.com.mx\/blog\/2021\/10\/13\/la-dieta-del-alma-de-marianne-williamson\/","title":{"rendered":"La Dieta del Alma, de Marianne Williamson"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-7583\" src=\"https:\/\/psicologosyterapiadf.com.mx\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Dieta-alma-marianne-williamson-psicologos-df-198x300.jpg\" alt=\"\" width=\"198\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/psicologosyterapiadf.com.mx\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Dieta-alma-marianne-williamson-psicologos-df-198x300.jpg 198w, https:\/\/psicologosyterapiadf.com.mx\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Dieta-alma-marianne-williamson-psicologos-df-680x1030.jpg 680w, https:\/\/psicologosyterapiadf.com.mx\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Dieta-alma-marianne-williamson-psicologos-df.jpg 720w\" sizes=\"(max-width: 198px) 100vw, 198px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><!--more--><\/p>\n<p>La siguiente es una adaptaci\u00f3n de un fragmento del libro: <em><strong>La Dieta del Alma<\/strong><\/em> de Marianne Wiliamson:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong>Explora tus sentimientos<\/strong><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>La fuerza que alimenta una compulsi\u00f3n nace de sentimientos no elaborados. Hacer algo en exceso es un intento de reprimir las emociones que bullen en nuestro interior,\u00a0 para no tener que afrontarlas.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em> Lo que diferencia tus emociones de las de otras personas no es lo que sientes. Lo que las hace distintas es tu forma de procesarlas&#8230; y, a veces, de la imposibilidad de procesarlas. El adicto a algo o a alguien toma sentimientos que podr\u00edan elaborarse desde la raz\u00f3n y los desplaza al cuerpo, donde, al no poder resolverse, se enquistan. S\u00f3lo hay un modo de librarse del peso de unas emociones no elaboradas: concedernos permiso para experimentarlas.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em> Los sentimientos que no se reconocen no se sienten del todo. \u00bfC\u00f3mo vas a sentir plenamente algo que no puedes nombrar? Estoy triste, estoy avergonzado, estoy abrumado, me siento humillado, estoy enfadado, estoy asustado, me siento rechazado, me siento excluido, me siento traicionado, me siento enga\u00f1ado, me siento insultado, estoy desesperado, estoy nervioso, me siento frustrado, me siento culpable, me siento solo&#8230; a menudo se traducen como: quiero algo.<\/em><\/p>\n<p><em>Desde luego que tienes hambre, pero no de comida. Al dar un rodeo para no reconocer tu dolor de forma consciente, vas directamente en busca de algo para mitigarlo. Pretendes que una fuente externa te proporcione algo que s\u00f3lo existe dentro de ti. Pero no podr\u00e1s librarte del dolor si antes no admites que est\u00e1 ah\u00ed. Las emociones requieren que las sientas, igual que los alimentos necesitan ser masticados. La psique debe digerir los sentimientos del mismo modo que el est\u00f3mago digiere la comida. La persona que come compulsivamente tiende a darse atracones para evitar sentir lo que siente, pero despu\u00e9s trata la comida como ha tratado la emoci\u00f3n: la engulle a toda prisa, sin masticarla y sin apenas digerirla. Una vez sentidas, las emociones se pueden identificar, considerar, aprender de ellas y elaborarlas.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em> Sin embargo, en vez de reconocer y sentir tus pasiones, has aprendido a rechazarlas antes incluso de que se hayan formulado. Reprimes aquello que temes sentir, y apenas conf\u00edas en la sabidur\u00eda de tu sistema emocional. Ni siquiera eres consciente de que tus emociones contengan sabidur\u00eda; \u00bfc\u00f3mo podr\u00edas, si nadie les concedi\u00f3 importancia? Pero son sabias; forman parte del genio de la psique humana.<\/em><\/p>\n<p><em> Las emociones, aun las m\u00e1s dolorosas, tienen la funci\u00f3n de decirte algo. Son mensajes que debes atender. Ahora bien, \u00bfc\u00f3mo vas a atender algo si no sabes que est\u00e1 ah\u00ed? Los sentimientos deben ser reconocidos y sentidos; en caso contrario, no podemos aprender de ellos, crecer con ellos, ni siquiera integrarlos. <\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Tal vez la vida te haya ense\u00f1ado que las emociones son peligrosas. Quiz\u00e1s, en la infancia, te dijeron algo como: \u00abDeja de llorar o te voy a dar buenos motivos para hacerlo\u00bb, un mensaje cargado de tiran\u00eda emocional que sin duda te ense\u00f1\u00f3 a reprimir los sentimientos a toda costa. Es posible que tus padres, teniendo otras cosas y otros ni\u00f1os en los que pensar, ignoraran, quitaran importancia o incluso se burlaran de tus emociones. Lo que importa es que, por los motivos que fueren, aprendiste a muy temprana edad a no conceder importancia e incluso a no sentir de verdad tu mundo emocional.<\/em><\/p>\n<p><em>Si has experimentado un trauma grave o violento, has aprendido a entumecerte autom\u00e1ticamente para no padecer el golpe siguiente. Es un excelente mecanismo de defensa por parte de tu inconsciente: ser capaz de congelarse con tanta rapidez que, cuando llega el golpe, ya se ha protegido. <strong>El problema, no obstante, radica en que este mecanismo de defensa s\u00f3lo estaba pensado para situaciones de emergencia; fue creado para salvarte de un peligro inminente, no para actuar en todo momento. No ten\u00eda que alterar radicalmente tu sistema de reacci\u00f3n emocional, y sin embargo lo hizo. A una edad muy temprana, quedaste expuesta a lo que tu psique percibi\u00f3 como un peligro, y ahora tu inconsciente no distingue entre una amenaza importante y un estr\u00e9s tolerable. No sabe qu\u00e9 puede aceptar y qu\u00e9 debe rechazar, de modo que se protege contra todo, por si acaso<\/strong>.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Un sentimiento oculto bajo la alfombra no est\u00e1 resuelto, sino almacenado donde no debe estar. Se convierte en energ\u00eda inerte en vez de din\u00e1mica, y se enquista en tu interior en lugar de ser liberada. La energ\u00eda no se destruye. Y las emociones no son sino poderosas formas de energ\u00eda. Si tienes demasiado miedo como para sentir determinada emoci\u00f3n, su energ\u00eda tomar\u00e1 alguna direcci\u00f3n de todos modos. En realidad, una emoci\u00f3n no entra\u00f1a peligro hasta que se rechaza, pues entonces se proyecta en los dem\u00e1s o queda atrapada en las propias carnes. Ese gesto no hace sino provocar nuevos sentimientos (verg\u00fcenza, humillaci\u00f3n, azoramiento y fracaso), lo cual desemboca en un aluvi\u00f3n infinito de argumentos que te incitan a renunciar y a reciclar tu dolor.<\/em><\/p>\n<p><em><strong>Al defenderte de los sentimientos que te abruman, creas nuevas emociones que son abrumadoras. Al principio, tratas de mantenerlas a raya, de devorarlas, de aturdirte en lugar de sentirlas, y al hacerlo desencadenas un torrente de sentimientos dolorosos. Intentando escapar de tus sentimientos, creas una marea emocional que te inundar\u00e1 sin remedio<\/strong> una vez que comprendas lo que has hecho. Los \u00fanicos sentimientos que deber\u00edas temer son aquellos que ignoras. En la mitolog\u00eda griega, Poseid\u00f3n es el dios del mar. Si le dice a las olas que se calmen, \u00e9stas obedecen. En el Nuevo Testamento, Jes\u00fas camin\u00f3 sobre las aguas y aplac\u00f3 la tormenta. Ambas met\u00e1foras ofrecen im\u00e1genes transf\u00edsicas de los efectos de la Mente Divina en las turbulencias del ser. El Esp\u00edritu es el amo, no el esclavo, de nuestro mar interno. Tu tarea, en consecuencia, consiste en entregar tus sentimientos a Dios, para que te eleve por encima de las tormentas de tu inconsciente. La tempestad ruge por una sola raz\u00f3n: para que no ignores a tu yo interior.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Pensar que uno, por s\u00ed mismo, puede controlar la fuerza incontenible de los sentimientos no elaborados ser\u00eda como dar cr\u00e9dito al ni\u00f1o que, plantado en la playa, se cree capaz de detener las olas del mar. Tal vez aprietes los dientes y te mantengas fiel a tu decisi\u00f3n durante toda la ma\u00f1ana; a lo mejor cierras los pu\u00f1os y lo consigues durante toda la tarde; quiz\u00e1s, incluso, te mantengas firme hasta las 10 de la noche. Pero en alg\u00fan momento, la compulsi\u00f3n, una vez m\u00e1s, habr\u00e1 ganado la partida. <\/em><\/p>\n<p><em>La necesidad de excederte refleja la rabieta emocional que te asalta cuando esa parte tuya que no se siente escuchada exige que le prestes atenci\u00f3n. Y lo consigue. Tienes dos opciones: sentir la emoci\u00f3n u obedecer la orden cruel de hacer algo para atenuar temporalmente el dolor que te provoca ignorarla.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em> Salta a la vista que la opci\u00f3n m\u00e1s funcional pasa por sentir la emoci\u00f3n. Si careces de una pauta eficaz para prestar atenci\u00f3n a tus sentimientos, elaborarlos, dar testimonio de ellos, aceptarlos y observar c\u00f3mo se transforman milagrosamente, pueden tomar tu vida por asalto como una fuerza aterradora que te domina en lugar de obedecerte. Ha llegado la hora de poner fin a tu esclavitud emocional construyendo tu superioridad espiritual.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>La superioridad espiritual no se consigue a fuerza de voluntad sino capitulando. Cuando experimentas un sentimiento y lo aceptas, no quedas abandonada a su merced, como si pendieras sobre un precipicio emocional, a punto de caer a un abismo del que es imposible escapar. Cuando encomiendas un sentimiento doloroso a la Mente Divina, lo cedes a un poder capaz de librarte de \u00e9l mediante el sencillo sistema de transformar los pensamientos que lo han provocado. Todo cuanto entregues a Dios para que lo transforme ser\u00e1 transformado, y todo aquello a lo que te aferres permanecer\u00e1 inmutable. Encomendar las emociones implica sentirlas, s\u00ed, pero tambi\u00e9n renunciar a ellas. Resulta ir\u00f3nico que tengas miedo de sentir lo que sientes. Como persona que tiene una compulsi\u00f3n, el infierno que has creado y has tenido que soportar es una de la experiencias m\u00e1s dolorosas que existen. Los terribles sentimientos de fracaso que acompa\u00f1an al compulsivo hacen que tu tolerancia al dolor sea m\u00e1s alta de lo que crees. El sufrimiento que tratas de evitar no es nada comparado con el que est\u00e1s experimentando. El psic\u00f3logo suizo Carl Jung dijo en cierta ocasi\u00f3n: \u00abToda neurosis es la expresi\u00f3n de un sufrimiento leg\u00edtimo\u00bb. <strong>Cualquier tendencia patol\u00f3gica delata la existencia de energ\u00edas mal encauzadas provocadas por un dolor no elaborado.<\/strong><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><strong> La patolog\u00eda no desaparece cuando reprimes el malestar, sino cuando aceptas el sufrimiento leg\u00edtimo que trata de expresar<\/strong>. La sanaci\u00f3n espiritual es un proceso. En primer lugar, das cabida al sentimiento; despu\u00e9s sientes el dolor que leg\u00edtimamente te provoca, sea cual sea; a continuaci\u00f3n rezas para aprender la lecci\u00f3n que el malestar trae consigo; luego intentas perdonar; y, por \u00faltimo, se te concede la gracia de Dios. Cuando concluye la experiencia, has dejado de sufrir y has crecido como ser humano.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Cuando optas por crecer espiritualmente, ya no necesitas crecer tanto f\u00edsicamente. Liberada, la energ\u00eda fluye, por lo que ya no necesita acumularse en tu cuerpo. Los sentimientos te asustan de un modo parecido a como lo hace tu dependencia: temes no ser capaz de ponerles freno una vez desatado el proceso. Ahora bien, en realidad, s\u00f3lo perdemos el control sobre las emociones cuando no confiamos en que Dios nos ayudar\u00e1 a elaborarlas. Si se las encomendamos a la Mente Divina, pasan a formar parte del orden divino, donde se hacen sentir de la manera adecuada y despu\u00e9s se disuelven.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Lo mismo suceder\u00e1 con tu angustia, puesto que es un mero reflejo bien de la agitaci\u00f3n, bien de la paz. El dolor que provoca un sentimiento no constituye motivo necesario para evitarlo. Quiz\u00e1 saboteaste una relaci\u00f3n; a menos que sientas remordimientos, \u00bfc\u00f3mo vas a identificar ese patr\u00f3n autodestructivo? Es posible que tu marido te abandonase; tu tristeza es totalmente comprensible puesto que llevaban 30 a\u00f1os casados. Tal vez tu hijo est\u00e9 enfermo de gravedad; el dolor y la pena que sientes s\u00f3lo indican que eres humana.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Si abordas todas esas emociones de la manera apropiada, se convierten en estaciones del camino a la gracia. S\u00ed, al final del trayecto habr\u00e1s crecido y ya no te sabotear\u00e1s, pero primero tienes que experimentar el dolor. S\u00ed, despu\u00e9s del divorcio te sentir\u00e1s m\u00e1s fuerte y libre para volver a amar, pero primero tienes que experimentar el dolor.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><strong>El sufrimiento no te hace d\u00e9bil; s\u00f3lo tu empe\u00f1o en evitarlo te debilita. Y por desgracia, las tendencias culturales de una sociedad obsesionada con la felicidad f\u00e1cil y r\u00e1pida fomentan la evasi\u00f3n y la huida de un sufrimiento por lo dem\u00e1s leg\u00edtimo<\/strong>.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>\u00a0Hace a\u00f1os, dirig\u00ed un grupo de apoyo al dolor para personas que hab\u00edan perdido a alg\u00fan ser querido. Les dije: \u00abEh, vosotros, recordad. <strong>\u00c9ste es un grupo de apoyo en situaciones dolorosas, no un grupo para negar el dolor<\/strong>\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>A trav\u00e9s de la pena, nuestro ecosistema emocional, impregnado del mismo genio que cualquier otro aspecto de la naturaleza, elabora una realidad emocional demasiado impactante a priori. <strong>El hecho de que est\u00e9s triste no implica en s\u00ed mismo que sufras un trastorno. S\u00f3lo significa que est\u00e1s triste. Quiere decir, \u00fanicamente, que eres humana.<\/strong> Sea lo que sea lo que est\u00e1s sintiendo, no pierdas de vista esa realidad. No hay motivo para ponerse a comer (ni a hacer cualquier otra cosa, de hecho) para huir de las emociones. <strong>Los sentimientos no son tus enemigos sino tus aliados. Siempre tienen algo que ense\u00f1arte, hasta los m\u00e1s duros. La tristeza, cuando la tratas con cuidado, se transforma en paz, pero s\u00f3lo si te concedes la oportunidad de sentirla primero<\/strong>. \u00c9ste es el mensaje fundamental de todas las grandes religiones y sistema espirituales del mundo: en tanto no llegue el final feliz, la historia no habr\u00e1 terminado.\u00a0<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><strong>Otro sentimiento que el compulsivo trata de evitar es el mero estr\u00e9s que provoca vivir en el mundo actual. Desde llevar la casa hasta dirigir una empresa, el estr\u00e9s de la vida moderna empuja a la gente a buscar la forma de anestesia que tenga m\u00e1s a mano<\/strong>. Engullo, compro, hago, deseo, porque estoy abrumado. La sensaci\u00f3n de impotencia aparece irremediablemente cuando no reconocemos la mano de Dios que aglutina todas las cosas. Si tienes la sensaci\u00f3n de que debes controlarlo todo (si no crees que Dios est\u00e1 ah\u00ed para hacerse cargo de los detalles), no es de extra\u00f1ar que te abrume la impotencia. Ahora bien, t\u00fa no puedes sostener las estrellas del cielo, pero salta a la vista que alguien lo hace. \u00bfNo podr\u00eda ese alguien sostener y armonizar las diversas circunstancias de tu vida? De hecho, el universo al completo se mantiene a salvo en las manos de Dios. Los planetas giran alrededor del Sol, las estrellas brillan en el cielo, las c\u00e9lulas se dividen, los embriones se convierten en ni\u00f1os. Un embri\u00f3n no se lamenta: \u00ab\u00a1No s\u00e9 c\u00f3mo voy a conseguirlo! \u00a1Yo no s\u00e9 hacer que las c\u00e9lulas se reproduzcan!\u00bb No le hace falta saberlo. Un programa mayor que \u00e9l mismo se abre paso como parte del plan de la naturaleza. Cualquier situaci\u00f3n que coloques en manos de la Divinidad se elevar\u00e1 para formar parte del orden divino. Si mirar las estrellas del cielo nocturno no te abruma, tampoco deber\u00edan hacerlo tus propias circunstancias. La misma fuerza del amor que ha puesto ah\u00ed las estrellas, cohesiona y redirige tu propia vida cuando hace falta.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Sin embargo, a menos que reconozcas tu sensaci\u00f3n de impotencia, a menos que afirmes: \u00ab\u00a1Uf, todo esto me supera! Tengo la sensaci\u00f3n de que mi vida entera se va a derrumbar si cierro los ojos por un instante\u00bb, no estar\u00e1s en posici\u00f3n de rendirte al poder supremo. En ese caso, ruega para que suceda el siguiente milagro: Dios querido: Te suplico que te hagas cargo de esta situaci\u00f3n que pongo en tus manos. Te ruego que te ocupes de los detalles, que saques a mi mente de su error y me reveles lo que debo hacer. Am\u00e9n. No necesitas soportar el peso del mundo en tu esp\u00edritu ni en tu cuerpo. Puedes \u00abaligerarte\u00bb porque el esp\u00edritu est\u00e1 contigo. Despr\u00e9ndete de tu carga y recorre el mundo con paso ligero. Cualquier emoci\u00f3n, cualquier situaci\u00f3n, cualquier relaci\u00f3n, cualquier problema pueden ser entregados con seguridad a la Mente Divina para que te sientas m\u00e1s liviana.\u00a0<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Williamson, Marianne, <em>La Dieta del Alma<\/em>, Leccion 13: Explora tus sentimientos, pp. 152-162, Ed. Urano, 2011, versi\u00f3n Kindle.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Psic\u00f3logo de M\u00e9xico DF, transcribe una adaptaci\u00f3n de un cap\u00edtulo de &#8220;La Dieta del Alma&#8221;, de Marianne Williamson.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[496],"tags":[67,175],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/psicologosyterapiadf.com.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7582"}],"collection":[{"href":"https:\/\/psicologosyterapiadf.com.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/psicologosyterapiadf.com.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/psicologosyterapiadf.com.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/psicologosyterapiadf.com.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7582"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/psicologosyterapiadf.com.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7582\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7587,"href":"https:\/\/psicologosyterapiadf.com.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7582\/revisions\/7587"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/psicologosyterapiadf.com.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7582"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/psicologosyterapiadf.com.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7582"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/psicologosyterapiadf.com.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7582"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}