Las ventajas de un esguince

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En recientes fechas, una idea que me ayuda a sentirme mejor es ser consciente de cómo interpreto mis circunstancias.

Hay experiencias que son agradables, ésas las disfruto. Hay otras que me estresan. Ahí me toca hacer un esfuerzo por encontrarle un sentido que no me haga hundirme.

El sábado me desperté con un dolor en la muñeca derecha, avanzó el fin de semana y el malestar se incrementó.

Vi a un fisioterapeuta de toda mi confianza, me revisó y me dijo: “es un esguince. Vas a tener que inmovilizar esa muñeca con una férula”.

Justo cuando estoy escalando rutas que no me imaginaba hace 1 mes… me lastimo.

Es el tercer esguince que me ocurre y me tienen que inmovilizar.  El primero en la rodilla derecha, el segundo en el cuello, ambos por descuidos en la bici hace más de diez años.

Cuando algo así  me pasa, me asusto, me siento débil y me lleno la cabeza de ideas desagradables como:

ya perdí todo por lo que me esforcé, ¿y si no quedó bien?, ya no voy a disfrutar de comer porque siento que voy a engordar, soy un tonto, debí cuidarme más, voy a tardar un montón en recuperarme, ya estoy viejo…

Esos pensamientos y otros me hacen sentir peor.

Así que cuando el doctor me dijo lo que tenía que hacer, traté de encontrarle a esta experiencia dos cosas: por un lado un sentido,  por otro, beneficios.

Le encuentro muchos sentidos a esto que me pasó: creo en los “lapsus” o cosas que hacemos para sabotearnos a nivel inconsciente. Nunca me ha llamado la atención la interpretación de los sueños, pero analizar los autosabotajes, ¡me encanta!

De este modo me puse a rascarle algún significado a mi esguince: me enseña cómo soy (cuando una experiencia me gusta me empacho con ella: y escalar de 11am a 7pm terminó por cobrarle factura a mi cuerpo), me castigo con el ejercicio por ciertas culpas inconscientes, quería descansar  y como me cuesta trabajo darme vacaciones, mi cuerpo busca ocasiones para suspender  rutinas con lesiones; estos son algunos sentidos que se me ocurren.

Después viene la parte absurda: encontrarle beneficios a un contexto incómodo. No está padre no poder lavarte los dientes o bañarte cómo normalmente lo haces, ni que duelan cosas triviales cómo sacar el celular de la bolsa del pantalón. Pero sí me siento mejor al pensar que no es algo más serio o que voy a nadar un ratote y que no lo haría si siguiera escalando, o que voy a aprender a utilizar más  mi mano izquierda, o considerar que integrar el lado del cuerpo que no es dominante estimula la conexión entre neuronas, o que tengo un tema para escribir estar entrada…

Esas interpretaciones de mi esguince me generan alivio y curiosidad.

En esencia preferiría no tener esta situación. Pero ya está aquí. Creo que lo más llevadero es asumirla, reconciliarme con ella y buscar verla de una manera optimista.

La otra óptica ya la conozco, ver todo lo que no puedo hacer o lamentarme, me hundirá más.

Todos tenemos esguinces en nuestra vida, físicos y emocionales.

 

La cuestión es: ¿cómo los vives?

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8 thoughts on “Las ventajas de un esguince”

    1. muy padre tu articulo del esguince que curioso yo me esguince mi pie izquierdo y también se que se siente uno inútil pero fue de primer grado pero ya estoy mejor ya el lunes ingreso a trabajar

  1. En mi caso, los esguinces emocionales que he tenido últimamente me han dejado muchas lecciones, de hecho me dejan más cuando “me siento mejor” y se me antoja usar “la mano mala” para todo y la incomodidad me recuerda que aun no está lista para volver a ser usada…

    Excelente entrada, Doc… la comparto!!!

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