¿Por qué nos sentimos más jóvenes de lo que en realidad somos?

Porque nuestra percepción es más lenta que nuestra evolución.

Este fenómeno es muy gráfico en la adolescencia: cuando un chavo da un “estirón”, es común que se pegue con muebles o que se mueva con torpeza y choque sin querer, su percepción interna tarda en adaptarse a sus nuevas dimensiones.

Lo mismo pasa con el paso de los años, aunque no nos guste, tendemos a sentirnos más jóvenes de lo que en realidad somos.

Eso pasa con otras características. El título de esta reflexión surgió de una pregunta  que me hizo mi nutrióloga:

“¿Por qué hay mujeres que bajan de peso, y que aún cuando la báscula, las medidas y su ropa lo evidencian, siguen sintiéndose como si no bajaran de peso?”

Le contesté que no creía que fuera exclusivo de las mujeres, creo que también a los hombres nos pasa, que no reconocemos ciertos cambios. Agregué que a lo mejor sucedía algo semejante a las personas que pierden una extremidad y sienten comezón en el miembro que ya no se tiene. Y concluimos que así como se define a este fenómeno como el síndrome del miembro fantasma, parece que existe también el síndrome de la lonja fantasma.

Vuelvo al tema inicial: nos sentimos más jóvenes de lo que somos cronológicamente, porque nuestro interior tarda en adaptarse a los procesos externos.

Ese mismo principio se evidencia cuando bajamos (o subimos) de peso…

Lo interesante es que también sucede con nuestros procesos emocionales, es decir, nuestra percepción (interna) también tarda en asimilar nuestros cambios internos, quizá más que los externos.

A veces los cambios no parecen evidentes en un proceso de terapia porque carecemos de una referencia concreta, no es posible medir en gramos o centímetros o densidad la angustia o la felicidad.

No es fácil procesar las sutilezas de una evolución en las emociones… si acaso tomamos como punto de comparación nuestros recuerdos, y estos sufren cambios con el paso del tiempo.

Una manera que me ayuda a percibir los cambios internos y a ser menos subjetivo o severo cuando siento que retrocedo o me vivo estancado es revisar mis diarios. Ahí encuentro un registro de malos y buenos momentos, de preocupaciones que ya no existen y de herramientas que me funcionaron en el pasado.

Esos registros escritos me ayudan a ver una evolución en una percepción que se clava con la idea de la ausencia de progreso.

Digiprove sealCopyright secured by Digiprove © 2018 Arturo Hernández

2 thoughts on “¿Por qué nos sentimos más jóvenes de lo que en realidad somos?”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *