Aprender a caer

Es raro. Nos enseñan a levantarnos, nos enseñan a luchar, pero no nos enseñan a fracasar, a caer, a rendirnos.

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Ojo: cualquiera de los verbos que acabo de mencionar: fracasar, caer y rendirse implican un movimiento previo.

Sin movimiento no hay error, pero sí puede haber frustración: la de quedarse con la curiosidad de la posibilidad.

 

Ya comenté en otra entrada un libro de Andrés Oppenheimer: Crear o Morir  las bondades de “fracasar”.

 

En dos experiencias me recuerdan a cada rato “dejarme caer” o saber hacerlo, en lugar de esforzarme mantenerme equilibrado. Al bailar y al escalar.

 

Me gusta el tango, y la maestra enfatiza que si uno es humilde y se entrega en cada paso al piso, uno estará más seguro y más descansado… si se pierde ritmo o trastabillea, caer y plantarse por un momento, ayuda a organizarse y recuperar movimiento, armonía y conexión, mucho más que tratar de seguir bailando.

 

En escalar en interiores ocurre algo parecido, si uno se resiste a caer (y es algo normal por instinto de supervivencia) aunque sea de unos pocos metros y con colchonetas abajo, es más probable lastimarse, que si uno se rinde al vacío y sabe como aterrizar, sin gracia, pero sin tensión.

 

Uso con mucha frecuencia la metáfora de aprender a nadar: entre más manoteamos o pateamos, más rápido nos cansaremos, y en consecuencia es más probable un calambre o hundirse. En contraste: si uno jala aire y se deja hundir sin resistirse, el agua te empujará a la superficie.

 

La naturaleza es más fuerte que nosotros, si nos peleamos con ella, quizá ganamos tiempo, pero nos terminará venciendo. La naturaleza se manifiesta en la gravedad, en el agua y en las emociones que sentimos.

 

Entre más luchemos, más agotados quedaremos. Además terminarán ganando de cualquier forma.

 

Así que si te estás peleando con una emoción, con un momento de tu vida, con una relación y ves que hagas lo que hagas, no avanzas (o sí lo haces, pero sientes que no), a lo mejor valdría la pena dejarte caer. Entre más rápido aprendas a caer, menos hubieras y menos desgaste por repetir los mismos errores tendrás.

 

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6 thoughts on “Aprender a caer”

  1. Arturo, hace mucho no me llegaba algo tanto. Justo en este momento estoy pasando por esa lucha para no caer por miedo a fracasar. Aunque sé que si caigo estaré más tranquila, no lo hago. El estrés es exhaustivo y la única pregunta que te hago ahora es ¿cómo dejo ir realmente? Se que en teoría solo es soltar pero en práctica, ¿qué puedo hacer? Gracias y un saludo enorme!

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