Lección de enamoramiento

Un paciente me dejó pensando acerca de un fenómeno frecuente con relación al enamoramiento:

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A veces es más fácil querer a alguien que querernos a nosotros mismos.

Cuando uno se enamora es estimulante tener detalles con alguien.

Desde hace tiempo tengo la creencia de que, en ocasiones, es más fácil cuidar o querer a alguien, que cuidarse o quererse a uno mismo.

¿Por qué pasa esto?

Por una cultura que alaba la modestia, porque nos enseñan a no ser egoístas desde chicos, en parte, pero también porque tenemos la expectativa de que si nos entregamos a alguien que nos es significativo, esa persona corresponderá.

También sucede esta experiencia de dar a la otra persona de manera indiscriminada, porque por momentos sentimos que nos cuidamos y nos amamos al mover energía hacia el otro.

Estamos en una búsqueda de amor. Después de todo se siente bien dar sin que te pidan, y encontrar reciprocidad en alguien que te es importante.

Pero, ¿qué sucede cuando te entregas y no hallas simetría, y que aún cuando exite el cliché de “dar sin esperar nada a cambio”, tu reacción genuina es de frustración o despojo?

Con este paciente que menciono al principio halle una valiosa lección.

Él me compartía que podría hacer lo que fuera por su pareja, pero que tenía la certeza de que no ocurría lo mismo hacia él. Que estaba cansado de enamorarse y no encontrar una satisfacción completa, que quisiera aprender a amarse a él mismo así como lo hacía con la otra persona.

Le comenté que se me ocurría una estrategia práctica:

Primero, que no se limitara en dar. Es frecuente que cuando alguien se halla en una posición similar a la de mi paciente, se le aconseje reprimir su entrega (lo cual sólo generará más entrega y frustración).

Segundo, que fuera muy atento a momentos en los que él se sintiera frágil o necesitado de amor o reconocimiento.

Tercero, que en esos momentos se viviera como su pareja. Es decir, que siguiera dando como él, pero que se tratara a sí mismo como trataría al objeto de su amor en condiciones similares a las que él sentía.

Si tú estuvieras clavadísim@ con alguien y esa persona estuviera deprimida o angustiada, ¿qué harías por esa persona?

La próxima vez que pases un mal momento, trátate como tratarías a alguien de quien estuvieras enamorádisim@. Invitate a cenar, apapachate, se delicad@ con tus juicios, aprende a escucharte y a estar presente contigo mismo.

Después de todo nadie da lo que no tiene, si no nos amamos, no es posible darle amor a alguien, sólo una apariencia de amor que en realidad es hambre de simetría.

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2 thoughts on “Lección de enamoramiento”

  1. Wow que bonita reflexión, eso de consentirse, de amarce a si mismo es algo que aveces me hace falta hacer por mi misma, es una hermosa manera de mostrarme benevolente y darme amor a mi misma, simplemente me encanto.

    Gracias Arturo.

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