Vacuna contra la dependencia emocional

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Parte del desarrollo de una relación de dependencia o codependencia con alguien supone un encuentro de sentido en la otra persona.

Tendemos a engancharnos con experiencias que nos brindan algo y sentimos la posibilidad de perder.

Es por eso muy frecuente sentir un apego muy fuerte hacia una persona, porque depositamos identidad, alivio, bienestar, seguridad, enojo, culpa, justificaciones… en ella y tratar de asumir cualquiera de esos significados por nosotros mismos, crearlos, o resolverlos supone un ejercicio de creatividad y responsabilidad que es más fácil compartir o entregar a alguien más que asumirlo.

La dependencia viene de la dificultad para construir una experiencia por uno mismo.

Sentimos que necesitamos de otra persona para algo. Y es probable que nuestro cómplice sienta algo parecido.

Creo que un antídoto contra la dependencia emocional supone construir vivencias que disfrutamos por nosotros mismos sin sentir la necesidad de que alguien más nos apoye en experimentarlas. Esas construcciones son búsquedas personales, no requieren ser aisladas, se pueden compartir, pero sí conviene que se motiven como algo propio que genera placer, curiosidad o bienestar individual en principio.

Desarrollar espacios y hábitos que te definan (o reconocerlos) desde ahora, son una vacuna o medicina, contra la dependencia emocional.

2 pensamientos sobre “Vacuna contra la dependencia emocional”

  1. Afortunadamente siempre he sido muy independiente, consideró que he crecido sola, con mis aciertos y mis fracasos, pero lo único que no he logrado superar en mi vida son los recuerdos de todo lo malo que he vivido y sólo me causa dolor. Siento que eso se está volviendo parte de mi vida y trato de liberarme de todo trabajando y manteniéndome ocupada, pero al llegar la noche, todos esos recuerdos vuelven a mi mente y descubro que nunca han desaparecido, allí están, y no encuentro la solución. Así vivo cada día de mi vida.

    1. Margarita, lamento tu malestar.

      Como bien mencionas, las actividades nos permiten ganarle tiempo a las emociones, por desgracia en el momento en el que uno baja la guardia, esos sentimientos reprimidos vienen con intereses.

      Una manera de empezar a resolverlos, además de con terapia, consiste en escribir cuando lleguen esas emociones, ahí comenzarás a elaborarlas a través de la descarga y el análisis.

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