Gracias incomodidad

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A veces las cosas no salen como quiero, a veces siento que no merezco una frustración que vivo. Entonces me vuelvo víctima, ausente de control y lleno de dudas.

Por el contrario, cuando pienso que todos los momentos en los que me sentí incómodo, muy incómodo y desesperado, tuvieron como resultado un periodo de parálisis que después me abrió una nueva realidad y muchas bendiciones, me empiezo a sentir mejor.

Eso es algo que me funciona: cuando me siento incómodo, y ese malestar se incrementa cada vez más, lo agradezco porque voy a verme obligado a hacer cosas nuevas, aprender habilidades, ver resultados frescos, toparme con desconocidos, todo lo cual me hará crecer.

Agradezco a la incomodidad, pero no a una incomodidad mediana a la que puedo adaptarme, sino a una incomodidad que me quita el sueño, que me cuestiona acerca de todo mi mundo construído, que me llena de angustia, al grado que se me olvida la pena, o el miedo al fracaso, y lo único que quiero es algo diferente a esa experiencia.

Hay una reflexión de Tessa Bridger que dice más o menos así (le dice “trabajo duro”, a mí me gusta ponerle “incomodidad”), al final viene el enlace de la referencia oirginal en inglés y un video que lo relata:

 

Querida incomodidad…

Solía odiarte. Cuando me llamabas,te oía pero escapaba.

Cuando sabía que te acercabas, me escondía.

Cuando me hablabas a través de otros, de inmediato me inventaba excusas para alejarme de ti.

Asustado del dolor porque no quería salir lastimado.

Asustado de fracasar, así que ni lo intentaba.

Asustado de tu nombre por lo que le hiciste a otros.

 

¿¡Quién te crees que eres, al generarme tanto miedo!?

Un reflejo en el espejo, una sombra pegada a mí…

Doy un paso y sigues adelante de mí.

Sudor en mi cara, lágrimas en mis ojos.

¿Hay algo que no puedas hacer?

 

Ahora mírame. Me hiciste quien soy, me diste esta actitud de que nunca perderé y nunca me rendiré.

¿”Renunciar”?

No está en mi vocabulario.

Cuando otros renuncian, me mantengo.

Cuando otros duermen, trabajo más duro.

Cuando dicen que no puedo, demuestro que sí.

Cuando les platico de mis sueños y se ríen, me aseguro de reír al final.

Soy un buscador de sueños, persigo mi sueño y el de nadie más.

Sólo yo puedo defenderme. Soy yo frente a esta tensión que me brindas.

No hay pérdidas.

¡No voy a perder!

Llegué tan lejos y no voy a detenerme ahora.

Ah… Incomodidad. Mi papá tenía razón sobre ti.

Pagas bien, y por eso, te amo.

No me volveré a esconder de ti.

Te estaré esperando.

De hecho, ¿dónde estás?

Te necesito.

 

Porque en la incomodidad confío.

Tessa Bridger

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2 pensamientos sobre “Gracias incomodidad”

  1. Wow, esta hermoso esto que me ghas compartido, me mimetize precisamente en este momento estoy viviendo una incomodidad y quiero quitarla y no vivirla mas, pero donde estas incomodidad?, donde?

    Mi incomodidad es dejar a la persona que he querido por muchos años y a quien sigo queriendo. Pero he deducido que ed momento de moverme de lugar y se que tal vez me encuentre a la incomodidad en otro lugar pero esta vez la enfrentare desde el principio, ese es mi aprendizaje hermoso y gracias por este texto, ha llegado en el momento justo!

    Saludos
    Miriam

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